Yo no soy de las personas que suele quejarse. La verdad, ya me he
acostumbrado a lo malo.
Pero siempre he tenido esa pregunta cuya
respuesta es imposible de encontrar: ¿Por qué será que me va mal?
En lo que sea, soy un desastre... cuando
creo que todo va bien, ¡ZAS!, da un giro de 360° y se convierte en un desastre
total. Y me sigo preguntando la razón.
Yo no sé qué tan mala, perversa,
malévola o dictadora fui en mi vida pasada, para que en esta no me vaya bien. Y
no sé qué tan bien me irá en la que viene, para que en esta me vaya tan mal. Y
no lo digo por cosas banales, lo digo por cosas que van más allá de lo físico.
(Aunque el físico también lo considero un problema de ésta vida y no de las
anteriores o siguientes).
Igual, siempre viene un decepción tras
otra. El baúl sin fondo de mis frustraciones se está llenando, a tal punto que
no sé cuánto más podré soportar. Y, en caso de soportarlo, ¿podría vivir así el
resto de mi vida?
Muchas veces no quiero ser la amargada
de la historia, ni la puta de la que todos hablan. Mucho menos quiero ser la
que proyecta estar bien, cuando en el fondo cuentas los segundos para
suicidarte. Simplemente quiero SER. Quiero sentir, vivir, compartir....
intentar ser feliz, aunque no crea en la felicidad.
¿Por qué unos con suerte y otros no?
Seguiré dándole cabeza a eso... hasta que me canse, hasta que ya no aguante,
hasta que encuentre la respuesta o hasta que llegue la absolución. Esperar...
ya he esperado 18 años, creo que esperar otro más sería el más triste fin a
esta historia.
"Algún día todo encajará perfectamente. Así que, por ahora, ríete de las confusiones, sonríe entre lágrimas y sigue recordándote que todo sucede por una razón"

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